TEXTOS WEBS, CONTENIDOS Y EQUILIBRIOS

TEXTOS
CÓMO REDACTAR?
La forma que adquiere la redacción de contenidos web tiene a veces la misma importancia que los contenidos mismos.

Este concepto, componente esencial en la tarea de cualquier comunicador en internet, no intenta convertirse en ley que rija para todo mensaje o contenido que incursione en internet.

" Ningún medio de comunicación tiene una ley inflexible que determine cómo se generan contenidos de calidad. Sin embargo, cada medio tiene normas, pautas y recomendaciones que los autores utilizan (ya sea para respetarlos o transgredirlos) a la hora de generar sus contenidos."  -Daniel Mordecki: Cómo redactar para la web-.
 
Cuando de decidir se trata, el usuario en la web accede en minutos a docenas de propuestas diferentes y se supone que optará por la mas conveniente. Si no conoce un producto o servicio y a quienes lo ofrecen,  se formará una primera opinion -a menudo decisiva- a través de imágenes y textos; no tiene, en ese momento, otro modo de hacerlo.

CREDIBILIDAD
PARECER Y SER
Qué y de qué modo se escribe son componentes  esenciales en el momento de concederle confiabilidad  a un sitio.

El usuario dispone de un importante volumen de recursos para profundizar conocimientos de inmediato y  eso, naturalmente, lo vuelve exigente.  Su elección se apoya a veces en un cotejo entre diferentes costos y beneficios pero siempre, de un modo o de otro, intervienen la exactitud, el origen y el modo en que aparece una información. Esto es, todos sabemos que se opta luego de acreditar cierto grado de credibilidad.

El punto es, en un soporte como internet, de qué forma lograr esa credibilidad. Calificar como creíble a un sitio web es resultado de una construcción de percepciones que desarrolla el usuario. Intervienen: la veracidad de la información, la fuente desde la que ésta proviene, el nivel expuesto de conocimientos y la forma en que estos se presentan -siempre en un  eterno cotejo entre diversas opciones-.

Calibrar con exactitud la importancia que tiene la forma en que se transmite un mensaje en la web, equivale a comprender que no alcanza con ser competentes en una actividad, sino que, además, hay que parecerlo por el modo en que nos comunicamos. Y aún más:  en primer lugar debemos parecer confiables a través de lo transmitido y por la forma en que lo hacemos; finalmente el usuario comprobará que efectivamente lo somos. No se descubre nada con lo expuesto.

MERCADO Y BUSCADORES
EQUILIBRIO
En un medio que facilita un constante cotejo, la forma en que se exponen la información y los conceptos  se convierte  en un hecho vital.

El comunicador se enfrenta en la web a varias tareas simultáneas. Junto a la detallada lista de bondades de un producto o servicio y a la idoneidad de sus responsables, los textos deben transmitir conceptos orientados hacia la franja de mercado o hacia el perfil de los usuarios que se establecen como objetivos. Deberían acceder de un modo natural a su lectura los sectores que nos interesan y esto supone no solo un conocimiento real de la actividad a la que nos referimos,  sino también de las expectativas, necesidades y valores de los destinatarios del mensaje.

Pero internet suma otra exigencia: los contenidos deben ser, en primer lugar, encontrados por el usuario. Esa batalla por el podio mas alto no debería debilitar la calidad de nuestras redacciones. Escribir textos con cierta solidez en lo conceptual -correctos y agradables preferentemente- parece estar en contradicción con el logro de posiciones favorables en los buscadores. Sin embargo no es así . Supone -otra vez- un mayor desarrollo de las capacidades de síntesis y equilibrio para  comunicaciones  efectivas con usuarios-consumidores y para un logro mayor: el regreso de éstos a nuestras páginas.

Y, será eso o el riesgo de transformarnos en románticos trovadores-redactores de webs a la deriva o -por el contrario- en guerreros por la conquista de algunas palabras en exclusiva. O peor aún, ni en unos ni en otros.

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Fotos: Flickr


EL LECTOR DE HOY







Elaborar contenidos en la más eficiente y seductora de las herramientas de las  comunicaciones es hoy un estimulante desafío .



Millones de nuevos consumidores-navegantes se incorporan a internet en los últimos años. Ellos son potenciales usuarios, compradores, lectores o curiosos por segundos. Frente a ésta situación -o junto con ella- una innumerable cantidad de sitios web, blogs y cuanta publicación se anime a "saltar" a la red; éstos venden, compran y comparten con sus pares y con el mundo diferentes utilidades, conceptos y experiencias.

En pocos años ha ido desarrollándose -y continuará  haciéndolo- un nuevo modo de consumo, realidad que exige y desafía a los hacedores-comunicadores a resolver, con una nueva forma, un nuevo estado de cosas.

 En internet no solo crece el volumen de consumo-oferta-propuestas, también aumentan la intercomunicación e infinidad de recursos al servicio del comunicador y del usuario. Aquí, hoy, diferenciarse y lograr la preferencia del navegante dependen, además de los contenidos de un sitio, de diferentes y cada vez mas sofisticados elementos. Las riquísimas herramientas visuales disponibles y la creciente interacción con los usuarios determinan que el comunicador preste una cuidadosa atención en lo estético-funcional.
 
El creciente abanico de servicios, utilidades e información que se ofrece es cada vez mas amplio y variado. El usuario recurre a un rápido y cada vez mas inquieto escaneo que evalúa y decide si se invierten unos instantes mas en la lectura de un sitio, si se regresa en el futuro a él o, sin vacilaciones, continuar con la exploración.Todo es instantáneo en la red; fácilmente  agregado a marcadores, convertido en favorito o desechable.

Click aquí, por favor 

El desarrollo y la popularidad de la gran herramienta electrónica ha ido gestando, en todos nosotros, un nuevo lector.

Él tiene allí el mundo ante sus ojos a un solo golpe de ratón. Todo el conocimiento, la distracción y la oferta se despliegan frente a él al instante; entonces coquetea, mira distraído, fija por momentos su atención, se interesa, participa y consume.Todos lo llaman y lo incitan, todos pretenden atraparlo, seducirlo con frases ingeniosas y sutiles, detenerlo con cifras convenientes.

El nuevo lector que se esta gestando frecuentemente lee sin leer. Intuye, con cada nueva acción de su su ratón-timón,  que su insaciable búsqueda se verá recompensada. Tanto se trate de un avezado navegante o de aquel que recientemente descubre internet, todos vamos incorporando un nuevo modo de leer. La interminable secuencia de imágenes y palabras vuelve omnipotente y voraz al lector de hoy. Infinitas formas, colores, propuestas y conceptos lo tornan impaciente y selectivo. Todo esta allí, sometido a un imperceptible y displicente movimiento de su mano.

Su mouse lo conduce, certero, entre un completísimo listado de productos, servicios o anheladas sensaciones. En su veloz andar atraviesa incontables galerías, se abre paso entre fugaces llamados a su atención o extensas argumentaciones, se maravilla un instante frente a las estáticas o dinámicas hojas de la web...¿Como captar su atención?.

Modo web de redacción

Él y su codiciado clic ponen en guardia al comunicador. Sus interrogantes y opiniones y la enorme diversidad de la creciente oferta exigen afinar la capacidad para comunicar.

Exigente, versátil y participativo, reclama textos ágiles y frescos, mas posibilidades de interacción con sitios de "ida y vuelta". Elige webs cada vez mas funcionales y confortables, resueltas atendiendo probados criterios de usabilidad y con renovadas propuestas estéticas. Quienes hacen y escriben por oficio o pasión en la web se encuentran con este lector-consumidor de sus productos, servicios y propuestas.

Y, si buena parte de lo que se edita en la red -incluyendo por supuesto lo que aquí se dice- apenas provoca, en el mejor de los casos, fugaces miradas por parte de la inmensa mayoría, la pregunta es: ¿resolveremos un "modo web de redacción" adaptado a un nuevo lector?. Atraer su codiciada atención es un estimulante y necesario desafío para todos los hacedores y redactores de la web.

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foto: Flickr

POSTS OLVIDADOS

Desde el invierno pasado estoy pensando en escribir sobre mi antigua y hoy olvidada costumbre, de leer un libro en 3 días.



A la vez, sigo postergando un agradecimiento al aporte  de Blogger a la "Cultura Blogger", a los bloggers y a la existencia de este blog mismo.

Debería haberme referido ya -siempre de la mano de google- al número de computadoras que hay en el mundo, al supuesto encanto de los paseos por el mar en invierno, a las utilidades de Softonic, a la a veces exquisita comida chatarra y a los continuos y favorables cambios en Firefox.

Esperan un post mis pequeños olvidos frente a algunos correos que aguardan respuestas desde hace 3 semanas y referirme a esas repudiables personas que esperan todo un día para responder los míos.

Inexplicablemente, aguardan sin terminar algunos textos sobre los convenientes precios de frutas y verduras en las ferias vecinales, mis intentos por fumar solo 4 cigarrillos diarios, el sol de Rocha, los nuevos celulares, algunos domingos en Tristán Narvaja, las viejas películas de acción y un texto sobre las cómodas, poderosas y económicas "mininotebooks".

Mis atrevidos intentos por explicar el fenómeno del marketing online, facebook, algunos programas de la TV abierta, las terapias alternativas, youtube, internet a toda edad, la telefonía celular en Uruguay y la eterna nostalgia del inmigrante, esperan aún como proyectos.

No hay motivos para postergar entradas sobre mi hábito de empezar un post y terminar haciendo otro diferente --o ninguno-- o tratar de explicar esa otra extraña costumbre: escribir 3 entradas en un día y una en 9.

Al encender el equipo, útiles y coloridas notitas me recuerdan que aún no termino artículos empezados sobre el nuevo Messenger, las calles de mi ciudad, la playa en las mañanas, el Mercado del Puerto en las tardes, la Ciudad Vieja en las noches y la rambla de Montevideo en cualquier momento del día.

Merecen un post los desinteresados aportes de algunas personas a nuestro blog y su tiempo dedicado a que logre --finalmente-- entender el funcionamiento y la utilidad de Twitter y una detallada explicación de mis almuerzos en 5 minutos, cenas de 3 horas y meriendas olvidadas.

Algunas veces, en el  momento de empezar con algunos temas, tropiezo con la pregunta: ¿es necesario escribir sobre lo evidente?; otras veces la excusa es la falta de tiempo y etc, etc.

En estos días busqué material sobre el aporte de internet al desarrollo de la comunicaciones. Con mi perezoso ritmo y cuando aquí aparezca ese post --pretendidamente esclarecedor--, seguramente ya hará mucho tiempo que se sepa tanto de la 3.0 como de fútbol en cada esquina del planeta.

foto: Flickr -Arbego-
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EL ENCANTO DE LA PRENSA

Entre esas rutinas que terminan de despertarnos por las mañanas incluyo, al desayuno, la lectura del correo de los diarios.



No se trata –refiriéndome a los diarios y en esa hora del día– de leerlos propiamente; esto es: no voy tras noticias o secciones específicas  y su desarrollo ni busco alguna columna preferida. Mientras termino de desprenderme de restos de sueño, la palabra impresa en las primeras planas en versión digital me reincorpora a la realidad.

Leo diarios en internet con frecuencia y aunque ahora consumo sus contenidos de un modo casi voraz –dinámica propia de lector de la web– la prensa, poseedora histórica del oficio de informar, mantiene vigente su prestigio y encanto.

Mis encuentros de las mañanas con títulos y subtítulos son ceremonias puntuales. Durante algunos minutos busco, sin ningún orden ni prioridad, tal vez algún titular inesperado que me prevenga para el resto del día o una frase a grandes columnas que me convierta, a esa temprana hora, en el privilegiado poseedor de una primicia. Tal vez por el contrario, busque confirmar que ninguna de las actualizadas  noticias amenazarán la rutina. Invariablemente, en uno u otro caso y  luego de esa temprana inspección desordenada, comienzo mi día.

Y después de casi 20 años aún desconozco el porqué de mi inquietud por controlar desde el desayuno –convertido en una suerte de guardián entre bostezos– que títulos abren la jornada. Curioso y entrañable ritual es el que me lleva a comprobar sin demoras, después de 6 horas sin noticias, si el mundo estará aún en el lugar de siempre, girando sin alteraciones sobre su eje o verificar si mientras dormía el dolar había multiplicado su valor por 25.

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Foto: -Flickr-

LA NOCHE DEL BLOG

"Un sitio que pretenda ofrecer redacción web debe tener un blog" -sentenció Marcos-. Su perfil, aguerrido y directo, nos hacía a veces sonreír; esa vez no.


Él y Rox nos habían invitado esa noche a tomar un café y desde el comienzo de la conversación apuntaban a la posibilidad de incluir un blog en en el sitio web que construíamos. Consumados bloggers ambos, despertaron en nosotros un rechazo absoluto por el planteo y una respuesta firme que aclaraba que no era el mejor momento para incluir novedades. Hacía ya una semana que estábamos definiendo en que forma presentaríamos los contenidos de la página y ahora ellos -coautores del proyecto- atacaban con la posibilidad de un blog. No; no estábamos dispuestos ni a pensarlo.

Rox -docente, comunicadora innata y navegante desde siempre-, comenzó tejiendo sus argumentos desde la perspectiva de una mujer que desarrollaba habitualmente blogs con fervor. Desde el mismo flanco, Marcos -joven estudiante de informática- emprendía esgrimiendo el concepto 2.0. En el extremo opuesto de la pequeña mesa los demás cerramos filas entorno a frases del tipo "no desnaturalizar el sitio" o " haremos redacción web, no pretendemos contar nada a nadie". Estábamos convencidos de eso. No es sencillo sostener un blog; se trata de hacerlo interesante y de convocar regularmente todo el tiempo, la paciencia y la imaginación disponibles. Ellos continuaban el ataque...

 Tres horas mas tarde, Marcos, sus 21 años y su notebook llenaban el bar con docenas de exitosas páginas que incluían un blog; desfilaban por la mesa rankings, personalidades y cifras de AdSense. El suave discurso de Rox completaba la exposición; formaban un equipo compacto. Casi arrinconados ya, nos limitábamos a una pálida defensa de un sitio "clásico" utilizando conocidos y ya débiles argumentos.

Definíamos la cuestión a la 1.30 de la madrugada y ya empezábamos a despertar algunas miradas de impaciencia del mesero y del dueño que -sin decirlo- esperaban por nosotros para cerrar. A esa altura de la noche solo el tono persuasivo de Rox se oía en el pequeño bar del centro de Montevideo. El blog era casi un hecho.

Una hora después Rox y Marcos, ya satisfechos, nos confortaban con frases condescendientes y  pomposamente remataban que "así serán todas las web del futuro..."

Mientras pedíamos al ya adormecido mesero la cuenta, ellos escondían sus sonrisas de triunfo. Curiosamente, hoy nosotros también...

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Foto: Flickr